El valor que una sociedad confiere a sus distintas corrientes culturales se refleja de
manera más visible en la vida pública de la ciudad. Lo que destaca a una sociedad progresiva
es que se le concede el espacio necesario para desarrollarse y la posibilidad de un diálogo
público a las subculturas y culturas juveniles, a las asociaciones sociales, a los reprentantes
de intereses y a las distintas culturas étnicas. Sin embargo, en una ciudad tan conservadora como
Helsingborg, la dominante cultura burguesa no deja mucho espacio para tales debates.
Con el fin de sensibilizar a la sociedad, WochenKlausur ofreció una plataforma a
diversos grupos empezando por ravers y skaters,
pasando por grupes de interés para homosexuales hasta la asociación UFO-Sweden.
Delante de la Kulturhus se construyó una casa con europaletas, en la que cada
agrupación podía presentarse al público durante una semana.
Cada semana empezó con una presentación, en la que los diversos grupos podían
explicar sus intenciones y responder a las preguntas del público. Se distribuyeron
invitaciones e informaciones a la prensa y altos funcionarios para garantizar la cobertura
por parte de los medios de comunicación. Debido al gran interés en las presentaciones,
los diversos grupos, organizaciones y Dunkers Kulturhus se pusieron de acuerdo en reforzar
la colaboración en el futuro. Gracias a este proyecto de largo plazo la Kulturhus logró
llamar la atención de nuevos grupos de la sociedad.
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